Desde su invención, en 1946, el horno microondas se ha extendido por todos los hogares del mundo desarrollado. Su facilidad de uso, su practicidad y su bajo coste le han convertido en el aliado perfecto en nuestra cocina. Pero muchas voces advierten de su peligrosidad. Según ellas, muchos estudios demuestran que las microondas alteran los alimentos y los hacen cancerígenos. Pero, ¿qué hay de cierto en todo ello?
¿Cómo funciona?
Las microondas son ondas electromagnéticas muy usadas en radiocomunicaciones. De hecho, la telefonía móbil y la comunicació vía satélite se basan en ellas.
Puesto que son ondas que transportan poca energia, son NO-ionizantes. Ello siginifica que no pueden romper enlaces químicos ni provocar cambios moleculares en los tejidos. Las ondas no-ionizantes NO son peligrosas para el cuerpo humano siempre que nos mantengamos dentro de unos límites de radiacion sensatos. Por ejemplo, no pegando la nariz a la puerta del microondas durante horas.
Los rayos X, en cambio, se sitúan al otro extremo del espectro radioeléctrico y, por ello, sí son ionizantes y perjudiciales para las células.
La microondas excitan los enlaces entre el oxígeno y el hidrógeno haciéndolos vibrar. Estos enlaces son la esencia de la molécula del agua, por lo que podríamos resumir que las microondas solo hacen vibrar las moléculas de agua alojadas en los alimentos. Esta vibración se manifiesta, a nivel macroscópico, en forma de calor.
¿Alteran los alimentos?
Existen cientos de artículos que aseguran que las microondas convierten los alimentos en cancerígenos. Uno de los más conocidos es el de Daniel Reid (experto en nutrición) en su libro “El Tao de la salud, el sexo y la larga vida II (página 155) en el que se afirma:
Las microondas se parecen mucho a los rayos X en el espectro electromagnético; muchos estudios, desdeñados por las agencias sanitarias gubernamentales estadounidenses, han advertido de los graves riesgos para la salud que supone la exposición a las microondas.
Las microondas «cuecen» los alimentos alternando la polaridad magnética de sus átomos miles de veces por segundo, cambiando su estructura, y produciendo calor por la fricción de los átomos, dando al alimento la apariencia, la textura y el sabor de un alimento cocido.
Esta alteración artificial de la polaridad electromagnética rompe las paredes de las células de los alimentos, liberando enormes cantidades de radicales libres muy reactivos que entonces se consumen con los alimentos. Así pues, la cocción por microondas no sólo destruye las enzimas de los elementos nutritivos y la energía potencial de los alimentos, sino que también los impregna de radicales libres, y se sabe que los radicales libres son cancerígenos, inmunosupresores y causa importante de envejecimiento y degeneración”
Este fragmento suena aterrador, pero está lleno de falsedades y errores científicos:
- Las microondas no tienen, en absoluto, ninguna relación ni similitud con los rayos X. Ocupan posiciones en el espectro electromagnético muy alejadas por lo que sus propiedades, efectos y aplicaciones no tienen nada en común.
- Las microondas no alternan la polaridad magnética de los átomos sino, como se ha dicho antes, solo afecta a los enlaces O-H. En cualquier caso, cambiar la polaridad magnética no afecta a los átomos. Por mucho que giremos un imán, seguirá siendo el mismo imán.
- La fricción de los átomos no es lo que produce calor. Hablar de fricción entre átomos es un absurdo ya que estan formados, básicamente, por espacio vacio. Cuando un cuerpo se calienta, sus átomos vibran más. Se trata de una relación directa y las microondas solo siguen el camino contrario: hacen vibrar los átomos lo que se manifiesta en forma de calor.
- Las microondas no rompen las paredes celulares ni generan radicales libres. Como se ha afirmado anteriormente, son ondas NO-ionizantes lo que significa que no tienen energía suficiente para alterar las moléculas y, por lo tanto, no pueden convertir una proteïna “buena” en otra cancerígena. Si las microondas rompieran las paredes celulares, las bacterias que habitan en los alimentos, literalmente, explotarian lo que es completamente falso. De hecho se ha comprovado que no mueren más bacterias en una cocción en el microondas que en la cazuela de toda la vida. Fuente: Etcblog
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